Las operaciones espejo permiten a México y Estados Unidos reforzar la frontera al mismo tiempo, cada uno de su lado. Es una fórmula útil para dos gobiernos que necesitan cooperar y, a la vez, mostrar firmeza ante sus votantes.
La prueba no será el anuncio sino los resultados: cuánto dura el despliegue, qué se detecta, qué se detiene y qué información se hace pública. Sin esos datos, la cooperación corre el riesgo de quedarse en una puesta en escena.
